Sobre “babyfoods” o potitos infantiles para niños de corta edad.

Quienes hayan leído alguno de mis artículos sobre hábitos de consumo sabrán que en cuanto tengo ocasión manifiesto mi preferencia hacia la preparación de los alimentos en el hogar a partir de frutas, verduras u otros Ingredientes frescos comprados por uno mismo. Pero a su vez, siempre aprovecho para hacer la reflexión de que si nuestros ajetreados estilos de vida no nos permiten elaborar todo lo que comemos tampoco hay que ofrecer ni mucho menos una “resistencia sobrenatural” a consumir productos ya procesados, siempre que sepamos qué tipo de producto estamos comprando, los procesos de transformación que llevan asociados y conozcamos algo la naturaleza de los ingredientes y aditivos que pueda contener.Pic 1

Dentro de esta tendencia que acostumbro a defender, mi parecer ha ido evolucionando en los últimos años en favor del producto procesado por empresas especializadas, para el caso particular de los alimentos a base de fruta destinados a niños de corta edad, los denominados “baby foods”, que para que todos nos entendamos me estoy refiriendo a la papilla de frutas o fruta y cereales que se les da a la hora de la merienda a los bebes a partir de los 4 – 6 meses.

Puede que este comentario a alguien le pueda llamar la atención, pero después de algunos años familiarizándome por motivos profesionales con la producción de zumos “calidad baby food” destinados para alimentos infantiles y sobre todo tras estos tres últimos años ejerciendo la paternidad tengo motivos de peso para defender lo que acabo de exponer basándome en estas dos valiosísimas experiencias, los cuales a continuación os voy a exponer.

La producción de papillas, cereales y leches infantiles para lactantes y niños de corta edad (lo que comercialmente se denomina alimentos baby food), están controlados por una rigurosa Norma Europea, la Directiva 2006/125/CE De la comisión de 5 diciembre de 2006, que va a regular todos los aspectos relevantes de este tipo de productos como son etiquetado, aspecto nutricional pero sobre todo va a imponer unos estrictísimos requisitos en cuanto a restos de pesticidas y contaminantes a esta categoría de alimentos en el marco de la Unión Europea.

Como es bien sabido por todo el mundo, los productos agrícolas reciben tratamientos fitosanitarios por lo que es posible (por no decir habitual) que los alimentos agrícolas contengan en el momento de la compra por parte del consumidor pequeñas cantidades residuales de pesticidas. Por ello, toda sustancia legalizada en la UE para ser consumida por las personas, como puedan ser aditivos alimentarios, plaguicidas de campo o cualquier sustancia que se aplique en la cadena alimentaria, tiene su propio valor de IDA (Ingesta Diaria Admisible) asociado a dicho proceso de legalización.  La IDA es la dosis diaria tolerable de una sustancia que puede consumirse durante toda la vida sin que ello suponga un perjuicio para la salud. Este valor, se expresa en miligramos por Kg de peso corporal y, por esa razón, los niños pueden tolerar menos cantidad que un adulto (por su bajo peso).

Debido a esto, la mencionada Directiva, plantea serias dudas de que a día de hoy los actuales valores de IDA de plaguicidas y residuos de plaguicidas sean los adecuados para proteger la salud de los lactantes y niños de corta edad y decide apostar por la “línea dura” en este sentido, de manera que la Norma, establece para los productos babyfood de forma general un bajísimo límite fijado en 0,0descarga1 mg/kg e incluso, para determinados pesticidas que tienen una IDA especialmente baja,
establece unos niveles de residuos y por tanto unos valores de control de 0,006 e incluso 0,003 mg/Kg. Todos estos valores que se citan, coinciden con los umbrales de cuantificación utilizando los métodos analíticos más avanzados. Esto, para quienes no estén familiarizados con tales conceptos, a efectos prácticos quiere decir que si utilizando las mejores técnicas analíticas disponibles no se detectan estas cantidades mínimas podemos asumir que el producto está libre de pesticidas.

Los fabricantes de los potitos infantiles que solemos ver en supermercados y farmacias (Hero, Hacendado, Dulcesol, Nestlé o Nutribén) exigen a sus proveedores de frutas, hortalizas, purés y zumos niveles de pesticidas que cumplan sin excepción los estrictos límites mencionados, de manera que cualquier lote de materia prima que compran es analizado en laboratorios acreditados para asegurarse que cumple con la Norma en cuanto a contenido de pesticidas y contaminantes y por tanto, puede ser utilizado para fabricar los potitos. Si un lote de materia prima, no cumple con tales niveles de pesticidas no puede ser utilizado para la elaboración de alimentos babyfood.

Es tal el nivel de exigencia que, aunque remota, es mayor la probabilidad de encontrar determinados niveles de metabolitos de pesticidas en productos ecológicos que se han producido correctamente sin recibir tratamientos químicos prohibidos por la Norma de producción ecológica (como ocurre con determinados niveles de ácido fosfónico en frutales leños que han perdurado largo tiempo en la madera o llegan al fruto por interferencias de tratamientos fertilizantes), antes que en productos derivados de frutas y verduras para babyfood.

Finalmente, llevando al plano doméstico todos los conceptos arriba descritos, me atrevería a afirmar que si nosotros quisiéramos producir en casa una papilla de frutas a partir de fruta comprada en la frutería del barrio que tuviera unos niveles tan bajos (por no decir inexistentes) de pesticidas y contaminantes, sencillamente no seríamos capaces.Pic2

Como conclusión, quiero resaltar que mi exposición previa no pretende convencer a nadie para que por sistema cambie la alimentación de sus bebés a los potitos comerciales (lejos mi intención). Tan sólo quiero decir, que si una serie de días a la semana nos facilita la vida utilizar estos preparados infantiles, ello no va a redundar negativamente en la salud de los pequeños, sino todo lo contrario, desde un punto de vista de la seguridad alimentaria, por mucho cuidado y cariño que pongamos los padres en la compra y manipulación de la fruta, es posible que los potitos infantiles comerciales estén más libres de potenciales contaminantes que el preparado en casa que por supuesto, va a reunir las perfectas condiciones nutricionales y sanitarias.

Roger

REFERENCIAS:

  • DIRECTIVA 2006/125/CE DE LA COMISIÓN de 5 de diciembre de 2006 relativa a los alimentos elaborados a base de cereales y alimentos infantiles para lactantes y niños de corta edad.

13 comentarios en “Sobre “babyfoods” o potitos infantiles para niños de corta edad.

  1. Me gusta mucho y me tranquiliza… Nunca los he utilizado, por la creencia errónea de que lo natural es siempre más sano. Estoy segura de que la materia prima que utiliza la industria, está más controlada que la que utilizaríamos en casa. Pero, y los aditivos que contiene para que no se deteriore ? Porque lo casero se deteriora en pocas horas….

    Me gusta

    • Gracias por tu comentario Cristina. En los productos babyfood si la presencia de contaminantes esta controlada, no lo está menos el tipo de ingredientes que se pueden utilizar. Sobre tus dudas sobre como consigue el potito comercial alargar su vida útil sin deteriorarse la respuesta es con CALOR. Estas papillas reciben tratamientos térmicos para eliminar la carga microbiana y de esta manera puede durar varios días. No se utiliza ningún tipo de conservante para alargar la vida útil.
      En cuanto a los ingredientes que se pueden utilizar la legislación define un listado de suplementos permitidos que consisten en: vitaminas, minerales y aminoácidos, estos últimos utilizados para leches en polvo. Espero que esto termine de resolverte alguna de tus dudas 😉
      Un abrazo.

      Me gusta

  2. Me ha gustado mucho tu artículo. Yo también era de las que prefería preparar las papillas de mi hijo porque me parecía más saludable pero me trasladé hace 2 años con un bebé de 4 meses a vivir a Estocolmo y me sorprendió ver como la mayoría de los padres daban a sus hijos papillas de frutas y compotas preparadas; en un control de salud de mi hijo la enfermera me explicó que allí los pediatras llevaban tiempo recomendando estos productos para evitar el efecto de plagicidas y otros contaminantes de la fruta en una población tan vulnerable como es la infantil y así fue como yo empecé a comprar babyfoods.
    Me alegra saber a través de tú artículo que los controles son tan estrictos para estos productos infantiles.

    Me gusta

    • Hola Marisa, celebro que te haya gustado y gracias por tu comentario. Casualmente a raíz de la publicación de este post me hablaron del caso Sueco y la recomendación de la Sanidad de aquel país de dar papillas de fruta tipo “potito” a los niños para evitar al máximo cualquier tipo de contaminante en alimentación a esas edades tan tempranas.
      Gracias de nuevo, y te espero por aquí. Un abrazo!

      Me gusta

  3. Hola, me ha parecido una artículo muy interesante!. La verdad es que cuando compro un producto me fijo mucho es aspectos como los nutricionales o en la declaración de ingredientes y en cambio, no prestaba tanta atención a un aspecto tan importante como son los restos y pesticidas en el alimento. Es bueno saberlo!, gracias!!

    Me gusta

  4. Pingback: Sobre “babyfoods” o alimentos infantiles para niños de corta edad. | Fruit – juice affair

  5. Hola muy interesante lo de los pesticidas pues se trata de un aspecto muy importante a valorar a la hora de elegir el alimento para nuestros hijos. ¿podrías recomendar alguna marca de potitos en particular?. gracias!

    Me gusta

    • Hola Vicente y gracias por el comentario. En principio cualquier potito que encuentres en la farmacia o el super en la estantería de productos especializados para bebés sería bueno. En cuanto a la recomendación mi consejo es que le des el que más le guste al pequeño o pequeña; ellos tienen claras sus preferencias de sabores y texturas y van a tener mucho (sino todo) que decir al respecto. Un saludo,

      Me gusta

  6. Es importante decir que la concentración de pesticidas es mayor en la piel que en el interior de la fruta, al elaborar las papillas en casa eliminamos gran parte de estos contaminantes.
    Pero estoy totalmente de acuerdo, siempre pensamos que lo natural es mejor, pero en cuanto a seguridad alimentaría, podemos estar mucho más tranquilos.
    Yo como madre intento hacerle a mi hija con mucho amor la papilla natural, pero he de decir que devora los babyfoods. Así que en la variedad está el gusto. Recuerdo que mi profesora de toxicología nos decía, lo importante es comer de todo, variado y cambiar de marca

    Me gusta

    • Gracias por tu comentario Belén. Si lo que queremos es prevenir restos de plaguicidas el pelar la fruta es una solución pero… ¿hasta donde debo quitarle a la fruta para estar 100% seguro?. Lo cierto es que este post no pretende volvernos “paranoicos” para con los contaminantes, solamente quiere arrojar un poco de información que posiblemente muchos padres desconozcan. Desde luego estoy con tu profesora de toxicología: en la variedad está el gusto!. Un abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s