Desmontando mitos y exageraciones vertidas sobre los zumos de frutas

A estas alturas, todos somos conscientes de que los alimentos ultraprocesados que se suelen caracterizar por su elevado contenido en grasas, sal o azúcares no son recomendables como base de una dieta. Especial hincapié han estado haciendo autoridades y expertos sobre el exceso de azúcares en los alimentos y las repercusiones que ello puede traer para la salud.

Hasta aquí el discurso es razonable, moderado y provechoso desde el punto de vista de la salud del consumidor. Pero llega el momento en que los cruzados de la salud ajena y protectores de peligros ocultos tras el envase del alimento apuntan con su mirilla a los zumos de frutas y se los cargan literalmente sin contemplaciones; nunca antes el placentero gesto de empezar el día con una tostadita de aceite de oliva, el vaso de zumo de naranja de 200 mL y un café había sido considerado un acto tan irresponsable para la salud. Pero menos mal que están estos salvadores para desenmascarar a tales malhechores con piel de cordero que utilizan la tierna imagen de una naranja moteada con gotas de rocío para vendernos dentro de  un Tetrabrik algo tan perverso como UN ZUMO DE NARANJA!, Ah canallas!.

Zumo exprimido

Pongámonos ahora en un registro más serio para tratar el asunto. Efectivamente un zumo de naranja aporta minerales, vitaminas, antioxidantes además claro está de los azúcares que naturalmente contenía la fruta. La gran diferencia respecto a la fruta completa es que cuando la exprimimos estamos eliminando gran parte de la fibra, cuyo valor radica no sólo por ser un nutriente, si no por el  papel fundamental que desempeña ralentizando la absorción de los nutrientes antes mencionados y, su ausencia va a suponer una respuesta metabólica del organismo distinta pues, la subida de glucemia (o azúcar en sangre) y por tanto el pico de insulina que detectamos tras la ingesta de un zumo es mayor que cuando tomamos una pieza de fruta completa. Este hecho en última instancia podría afectar también a la metabolización de las grasas por lo que en determinadas personas, especialmente las que partan de una situación de sobrepeso, puede favorecer el aumento de peso.

Hasta aquí queda claro y aquellos consumidores que quieran tomar conciencia han entendido el mensaje: No debemos considerar al zumo el sustituto habitual de la fruta, porque los efectos positivos sobre el organismo además de los aspectos sensoriales de una fruta fresca son insustituibles por las de cualquier otro producto procesado.

El problema viene cuando los puristas se ponen en su papel de salvadores de los peligros que acechan tras el envase del alimento y empiezan con las exageraciones. Supongo que casi todo el mundo habrá topado en internet con algún foro de nutrición
OJ sugar 2y salud en los que se equipara el tomar un zumo comercial como si se estuviera tomando un refresco de cola. Y ni te digo de la atrocidad que supone para estos foros el que un adulto dé un zumo comercial de naranja de 200 mL a una criatura al salir del cole. Eso sí; en muchos de ellos también suelen puntualizar (de forma más o menos parecida) que, “zumo de bote ni hablar que tiene muchos azúcares, si acaso el natural hecho en casa”. Pues bien, aquí un servidor tiene la dichosa manía de responder a tales comentarios incorrectos con datos científicos y objetivos. Ahí voy con ellos…

¿Por qué según algunos autores comprar un tetrabrik de zumo es casi despropósito nutricional por su alto contenido en azúcares pero exprimir la naranja en casa sí que se puede?. Vamos a desmontar este mito con hechos objetivos: Para ello tomé los datos analíticos de 5.879 lotes de naranjas producidos en la campaña citrícola española de 2014-2015, el 77% de ellos procedían de la zona de Valencia y el 23% restante de Andalucía occidental. Estos lotes de fruta analizados incluían las principales variedades comerciales españolas, desde las primeras navelinas de octubre pasando por las variedades intermedias como caracara, salustiana, Washington, Powell, Navel lane-late, navel-late terminando con las valencia-late con fecha de junio. El análisis del contenido de azúcares en de todos ellos expresado en g de azúcares por cada 100 g de producto dio un valor medio 9.05 g y un rango de valores de entre 6.125 g mínimo a 12.82 g el máximo.

De igual manera esa misma campaña  en el periodo comprendido entre el 03/09/2014 al 24/07/2015 se tomaron 95 muestras comerciales de Zumo 100% exprimido de Naranja de fabricantes españoles, concretamente las marcas: Don Simon, Carrefour, Zumosol, Hacendado, Consum, El Corte Inlgés, Juver y Vitafit. Aquí el valor medio de azúcares  en g por cada 100 g de producto fue de 8.01 g y el rango de valores osciló entre 8.77 g mínimo a 9.68 g máximo.

Del análisis de estos resultados, se saca una rotunda conclusión: los zumos comerciales NO tienen más azúcares que las naranjas frescas. También observamos que la variabilidad en el contenido de azúcares de la fruta es mucho mayor que en los zumos; ello se debe al esfuerzo que realiza el fabricante de zumos para mezclar distintas variedades y obtener un mismo perfil medio durante el año, en cambio, cuando se toma la fruta de cada momento, habrá épocas del año donde la fruta apenas tendrá dulzor (y además mucha acidez) y otras donde tendrá un exceso de azúcar (de hasta 12.82 g/100 g máximo). De paso, estos datos nos aportan otra información objetiva de interés, y es que un zumo de naranja tiene entre un 24% y un 38% menos de azúcar que un refresco de cola o de limón respectivamente (a parte  claro está de aportar, a diferencia de los refrescos, valiosos nutrientes tales como: vitamina C, fibras, beta-caroteno, potasio, flavonoides y otros compuestos bioactivos).

zumo-de-naranja

Estos datos fueron obtenidos por mí junto con algunos colaboradores en el Laboratorio durante toda una campaña, por tanto, no culpo a nadie si considera que la fuente de la información no es parcial. Por ello, y para tranquilizar a escépticos a continuación adjunto una fuente de prestigio internacional sobre datos nutritivos de alimentos como es la French Agency for food, Environmental and Occupational Health and Safety, donde en las Anses Tables Ciqual de 2013 encontramos los valores nutricionales de la mayoría de alimentos y si pinchamos al ZUMO DE NARANJA nos da un contenido de azúcar medio de 8.69 g/100g y si pinchamos a la NARANJA-FRUTA da un valor medio de 9.19 g/100g, ambos en línea a los datos empíricos de fruta y zumo que he aportado en los párrafos anteriores. De los datos de este reconocido Organismo sacamos la misma rotunda conclusión: Los zumos comerciales NO tienen más azúcares que las naranjas frescas.

Esta afirmación que acabamos de desmontar, cuando además al autor de turno se le ha ocurrido ojear algo de legislación, viene acompañada por la sentencia siguiente “y menos mal que ahora la ley prohíbe meter azúcares a los zumos, porque hasta hace poco sí que se podía”, como si hasta hace 4 días la perversa industria de zumos ocultara una cantidad de azúcar extra dentro del tetrabrik con fines ocultos. Pues con relación a esta otra afirmación tales autores NO se equivocan, pero su comentario debe ser matizado: Es cierto que la antigua Directiva de europea de zumos (Directiva 2001/112/CE de 20/12 /2001) permitía la adición de ciertas cantidades de azúcar en los zumos pero es igual de cierto que esta misma Norma obligaba al fabricante que añadiese azúcar a incluir en la denominación de venta los términos “azucarado” o con “azúcar añadido” además de declarar la cantidad máxima de azúcar añadida en g/L. Es decir, que no había ni engaño ni ocultismo, el azúcar venía perfectamente declarado en el envase y, me pregunto yo; ¿qué ilegitimidad hay en que el producto lleve azúcar añadido o cualquier otro ingrediente siempre y cuando venga debidamente declarado en el envase?. El lector debe saber que durante el periodo de vigencia de la antigua Norma, menos de un 10% de las referencias de zumo incluían el azúcar añadido y debe entender también que si un fabricante incluye además de naranjas una cantidad de azúcar en el producto, esto va a encarecer la fórmula y por tanto si opta por este planteamiento es porque hay un grupo de consumidores que demandaban ese producto, es decir, que cuando van al super y leen la etiqueta escogen el producto al que se le ha añadido azúcar, de la misma manera que los otros consumidores (la gran mayoría) escogían aquellos envases que no declaraban azúcar añadido.

Composición de naranjas

Cuando veo el tratamiento de la información que dan tales foros no puedo evitar preguntarme ¿por qué hay quien se empeña constantemente en infravalorar las capacidades de lectura y comprensión del consumidor medio tratando de ilustrarle un mundo (el de la alimentación) truculento y lleno de peligros?. Desafortunadamente no puedo dar respuesta a  las intenciones de estos autodenominados expertos, pero lo que si voy a hacer es aportar mi ración de moderación y serenidad ante tanto mensaje alarmista: la legislación alimentaria Europea es suficientemente garantista y protege al consumidor de tal manera que éste va a disponer en la etiqueta del envase de toda la información relevante para tomar la mejor decisión que estime conveniente en base a su valoración personal sobre aspectos tales como: placer, comodidad, salud, precio, etc. Por tanto, en lugar de generar alerta gratuita y miedo al consumidor hay que animar a leer la declaración del envase, comparar entre productos para finalmente ejercer la compra de una forma crítica y a la vez responsable.

 

NOTA: Con relación al asunto del azúcar añadido a los zumos de fruta indicar que la adición de azúcar deja de estar permitida en el caso de los zumos con la nueva Directiva 2012/12/UE del 19/04/2012.

Roger

 

8 comentarios en “Desmontando mitos y exageraciones vertidas sobre los zumos de frutas

  1. Enhorabuena por el artículo! muy interesante!, yo utilizo los zumos de vez en cuando para acompañar el desayuno y una cantidad de un vaso, con moderación. Los excesos no son buenos (en zumo y de nada!) y las exageraciones tampoco lo son. Un abrazo!

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  2. Muy bueno y totalmente de acuerdo. Informar y recomendar al consumidor para que lleve una dieta equilibrada me parece estupendo, pero de ahí a ser unos alarmistas… Claro que hay zumos en el mercado con azúcar añadido, pero podemos elegir zumo 100% exprimido! Se pasan mucho. Como bien dices,es tan fácil como decir al consumidor LEA LA ETIQUETA

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    • Gracias Belén por participar en este foro!, efectivamente esa última frase que comentas es la clave de todo y resume bien las intenciones del artículo: hay que crear la cultura de que el Consumidor lea, a ser posible con espíritu crítico las etiquetas y declaraciones de los productos que allí se encuentra todo!. no dejes de visitar este blog. Un abrazo, Roger

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  3. Muy bueno y totalmente de acuerdo. Informar y recomendar al consumidor para que lleve una dieta equilibrada me parece estupendo, pero de ahí a ser unos alarmistas… Claro que hay zumos en el mercado con azúcar añadido, pero podemos elegir zumo 100% exprimido! Se pasan mucho. Como bien dices,es tan fácil como decir al consumidor LEA EL ENVASE

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  4. Muy buen artículo! Quizá a los comentaristas que deciden opinar sobre un tema concreto, habría que preguntarles si conocen la diferencia entre un zumo y un nectar, es ahí donde hay que concienciar a la población y no desprestigiando a uno de los productos más naturales del mercado, el zumo.
    Arancha

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    • Claro! Aclaración importante! Cuando en mi comentario digo “zumo” con azúcar añadido me refería,por supuesto, a bebidas preparadas a base de zumo! Olvidé poner la aclaración

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      • jajaja queda claro Belén y te entendemos; te referías a otros tipos de productos que llevan en sus ingredientes zumo y azúcar pero que no son “zumos 100%” como es el caso de los “néctares” y “bebidas refrescantes con zumo de fruta”. pero está bien aclarar por si a alguien se despista 😉

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    • Hola Arancha y gracias por el comentario!, tristemente me temo que gran parte del problema radica en esto que dices, todavía hay muchos consumidores y “comentaristas” que confunden el producto “Zumo de frutas” con el producto “Néctar” este último sí lleva azúcar añadido (y precisamente por ello no puede ir etiquetado como “zumo de frutas”). Hace falta como tu dices información para el consumidor, y este es sin duda el espíritu de este blog. Gracias y un abrazo, Roger

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