Sobre “transfobia alimentaria” o fobia a los alimentos procesados

Resulta paradójico que en ocasiones cuando un alimento procedente de la agricultura es transportado a una industria donde se le aplicará un primer control de calidad en sus laboratorios, a continuación será lavado, pelado, troceado y cocinado, para acto seguido ser envasado-etiquetado y finalmente salir al mercado pero no sin antes haber recibido un último control de calidad que posiblemente incluya análisis de pesticidas y contaminantes que verifique que cumple con los requisitos de cliente y de Mercado, tras todo este largo proceso descrito el producto que venía del campo se convertirá ahora en un bien de consumo bastante más económico que cuando estaba fresco y, por el hecho de haber sido manipulado en una industria, el pobre vegetal tendrá sus hordas de detractores en blogs y redes sociales que lo tildarán de “alimento procesado” y “aditivado”.

Menos mal que el hermano pequeño de la industria alimentaria, ese bar y restaurante de barrio de toda la vida, no tiene que sufrir esta pena de telediario de los puristas y, cuando el señor del establecimiento sirve esa berenjena manipulada, troceada, cocinada, condimentada, aditivada y emplatada, por lo general los consumidores apreciarán tal  procesado y pagarán algo más por el alimento que si lo compraran crudo directamente del campo.

Este hecho se explica a través del fenómeno denominado “transfobia alimentaria” o fobia que por sistema hay implantada en parte de la sociedad cada vez que se habla de alimentos procesados en una industria, y que hoy voy a ilustrar con un reciente caso que he observado y que resulta de lo más gráfico:

zummex

El pasado mes de abril, la cadena de supermercados Mercadona puso en la sección de frutas y verduras de sus tiendas piloto un punto de venta de zumo recién exprimido donde el cliente dispone de un mostrador con botellas de PET de 500 y 1000 mL y exprime su zumo con una máquina ZUMMEX autoservicio.  Por el módico precio de 2.60€ Mercadona ofrece 1 Litro de zumo recién auto-exprimido de forma muy cómoda, y digo módico precio porque este dispensador en cuestión de segundos llena la botella con sólo apretar un botón sin necesidad de comprar los 2.5 Kg de naranjas frescas que se requieren para obtener 1 Litro de zumo y ponerse uno a exprimirlas en casa con la típica exprimidora doméstica. No hay más que echar un vistazo a los clientes que por allí merodean y escuchar los comentarios de los empleados de la sección para ver que el invento va a ser un éxito rotundo. Y no es para menos, el zumo está buenísimo, recién exprimido, fresco, con todo su aroma y encima a buen precio. Además Mercadona, ha lanzado el experimento en primavera y lo ha puesto a rodar con las estupendas naranjas de la variedad Navel lane-late, que además de ser una fruta que se encuentra en condiciones óptimas de madurez, el zumo va a tener un color intenso típico de fruta española (frente a los zumos de naranja de Brasil de aspecto pálido que encontramos en algunos tetrabriks) , un contenido de azúcares elevado y acidez baja, con lo cual estamos hablando del “ zumo universal” que va a gustar a todo el mundo. Tengo pocas dudas de que este lanzamiento va a ser un éxito, y confieso que yo mismo me he llevado una botellita para mi disfrute personal cada vez que he estado en la tienda en cuestión.

Pero como este mundo no es perfecto, tampoco lo es este lanzamiento que como todo también tiene sus puntos débiles, entre ellos, que el producto tiene sólo 24 horas de zumo2_NoticiaAmpliadavida útil en refrigeración con lo que el sobrante tras este plazo debe desecharse, o que al no recibir tratamiento térmico a partir de la 4ª o 5ª hora el zumo clarificará por la actividad enzimática lo cual puede generar cierto rechazo en consumidores no habituados a este aspecto, o que el conducto comprendido entre el colector y la salida del grifo queda cebado de zumo tras el exprimido y en caso de que el tiempo entre dos operaciones de exprimido fuera dilatado y las condiciones ambientales propicias podrían proliferar lavaduras y bacterias lácticas a un nivel que alteraran el zumo retenido, o sencillamente algo tan elemental como que haya épocas del año en que la fruta disponible en la región no sea la más adecuada para zumo por sus características de elevada acidez y baja dulzor. Todo esto no empaña ni mucho menos este nuevo lanzamiento, si no que el carácter fresco del mismo lleva asociadas algunas contrapartidas respecto a un producto con mayor grado de procesado y tan sólo hay que entender las limitaciones de cada opción al igual que los puntos fuertes de las mismas.

Por otro lado, en el mismo establecimiento a escasos metros y dos pasillos atrás tenemos el lineal de zumos en ambiente. Allí encontramos el Zumo 100% de naranja HACENDADO envasado en brik de cartón de 1 L por el precio de 0,90€. Este zumo según dice la botella está fabricado en España por el envasador DAFSA, con lo cual cabe suponer que para obtenerlo han hecho falta también los 2.5 Kg de naranjas españolas.  Aquí la pregunta es:

Si para los dos tipos de zumo de naranja hacen falta 2.5 Kg de naranjas cultivadas en España por litro de zumo ¿qué hace que sea tan abismal la diferencia de precios?

Vamos a conocer con un poco más de detalle el zumo naranja 100% Hacendado en brik cartón 1 L para tratar de responder a la pregunta. Yo mismo he probado esta referencia en numerosas ocasiones y puedo afirmar que se trata de  un zumo comercial bastante bien conseguido pues no presenta desviaciones sensoriales de aroma o sabor (ausencia de notas defectuosas de cocción, lácticas o amargas), suele tener un color anaranjado intenso y brillante muy atractivo, y está muy bien balanceado a lo largo del año el dulzor con el contenido en acidez por lo que siempre que se prueba este producto el consumidor lo recuerda como la vez anterior y no se lleva sorpresas de una compra a la siguiente. Para conseguir este resulthacendadoado, los fabricantes de zumo tienen que comprar fruta a lo largo del año, lavarla, exprimirla y pasteurizarla. La pasteurización debe realizarse con sumo cariño y utilizando tecnologías adecuadas, para empezar desaireando el zumo de manera que preserve toda la vitamina C durante el almacenamiento y darle luego el tratamiento térmico que elimine todos los microorganismos que puedan alterar el zumo e inactivar las enzimas que produzcan su clarificado pero sin sobrecalentar en exceso el producto para evitar pérdidas y alteraciones del aroma. A continuación, el fabricante para conseguir durante todo el año un producto estándar y uniforme y que el cliente lo reconozca cada vez que lo consume como “ el de siempre”, ha de proceder a hacer mezclas entre las distintas variedades que se suceden a lo largo de la campaña citrícola buscando ofrecer siempre un producto constante en todos sus aspectos químicos, nutricionales y sensoriales. Finalmente el embotellador envasa asépticamente el zumo y lo etiqueta con un número de lote y una vida útil, que suele ser de entre 4 y 8 meses según fabricante. Durante todo ese tiempo, el envasador se responsabiliza ante el consumidor de que el producto estará correcto en cuanto a calidad sensorial, microbiológica y nutricional hasta el fin de la vida útil. De esta manera, nosotros los consumidores, podemos disponer el tetrabrik en nuestra despensa o nevera semanas, incluso meses y utilizarlo cuando lo deseemos.

Por tanto, todo este proceso que hay detrás del producto que pasa por la industria, al parecer además de conseguir un producto más cómodo para el consumidor, sirve para que el producto valga un 65%  menos (e.d.: de 2.60€ pase a 0.90€), en definitiva ¿tiene algún sentido esto?. En opinión no, y este comportamiento de precios responde a un doble motivo; por un lado la cultura social un tanto ilógica de “transfobia alimentaria” por la que el alimento procesado en la industria para determinadas personas pasa a tener mucho menos valor y, en parte amparado por este primero, tiene lugar un segundo factor que es la política de compras que la distribución aplica a los productos procesados, es decir, cuando lo fabrica un envasador el precio que el distribuidor está dispuesto a asumir por ese complejo servicio es mínimo y en cambio, cuando el distribuidor pone el servicio (en este caso incluso lo pone  en gran parte el propio cliente que es quien tiene que llenar su botella) entonces sí le asigna el valor que se merece (ni más ni menos de hasta 2.60€/L). Sirva este post pues, para romper una lanza a favor de los alimentos transformados como otra oferta más de productos que aportan otros valores como la comodidad o seguridad que deben apreciarse y además valorarse en precio frente a los otros aspectos positivos que nos aportan el alimento fresco.

Roger.

21 comentarios en “Sobre “transfobia alimentaria” o fobia a los alimentos procesados

  1. Hola Roger,
    curioso lo que describes en tu post. Estamos dispuestos a pagar mucho más por un producto que elaboramos nosotros, solamente nos venden la materia prima y el envase! Pero si buscamos las causas…. el consumidor es cada vez más desconfiado con los productos procesados, pero esto se puede comprender, porque en el pasado nos han añadido tantos aditivos para abaratar los alimentos y prolongar su vida en la estantería: Grasas económicas que nos suben el colesterol, Antioxidantes Sintéticos como el EDTA, azúcares que nos producen diabetes, un exceso de sal para potenciar el sabor que nos producen hipertensión.
    Con las tecnologías de la información el consumidor está informado sobre temas de salud y ya no se fía, a veces sin razón. Aunque el alimento no tenga aditivos, prefiere ver con sus propios ojos lo que hay en la botella. Supongo que es una tendencia que va en aumento. Se volverá a ganar su confianza cuando pueda coger cualquier producto y leer etiquetas que no lleven estos nombrecitos químicos incomprensibles.
    Un fuerte abrazo

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    • Hola Yvonne, gracias por escribir, siempre aportan gran valor a este foro tus comentarios. Es cierto lo que dices sobre la desconfianza del consumidor, y no es su culpa, hay un pasado de incidencias en productos procesados donde se han utilizado ingredientes/aditivos no permitidos, o ingredientes/aditivos no declarados, etc. Pero bien sabes, que desde hace años la legislación en la EU es muy, muy restrictiva y hoy día estamos obligados a declararlo todo, además los controles oficiales, más los de asociaciones certificaciones de producto, etc velan por que todo esté todo correcto. Asimismo, en la UE no se aprueba aditivo que no tenga dictamen favorable de la EFSA por lo que en sus condiciones de uso autorizado son inocuos. En cuanto al exceso de ingredientes inadecuados para la salud (exceso en grasas, azúcares o sal) la legislación obliga declarar perfectamente tanto el contenido de estos 3 nutrientes como el % del total recomendable al día que ingieres con ese alimento con el fin de que el consumidor disponga de toda la información relevante y libremente pueda elegir qué es lo que quiere.
      Sabrás bien que yo mismo, en varios de mis posts como ESTE o ESTE me he hartado a decir que por lo general en casa en mi vida personal mi primera opción es comprar la fruta y verdura y preparar los alimentos yo mismo, pero también suelo añadir que si el ritmo de vida no permite hacerlo siempre de esta manera no tengo inconveniente en comprar alimentos procesados, incluidos papillas infantiles, pues ayudan a facilitar la organización diara y por otro lado, soy consciente de que la legislación europea nos da garantías plenas a los consumidores. Desafortunadamente para ti Yvonne, es muy complicado que el alimento procesado esté desprovisto de aditivos (o nombrecitos químicos) pero creo que en ocasiones “sobrevaloramos” este aspecto debido a nuestros prejuicios, p.e.: uno de los peores aditivos que hay para nuestra salud, y la ciencia lo demuestra sin ninguna duda, es el NaCl, pero como lo denominamos comúnmente como “sal” gran parte de la población no se alerta cuando ve esta palabra en un listado de ingredientes a pesar de que no aporta nada bueno a la salud. En cambio, hay gente que se puede alertar por ver en una etiqueta el E-330 o ácido cítrico que es un aditivo absolutamente inocuo.
      Finalmente, me gustaría que por favor si tienes un ratillo leyeras este post donde doy mi opinión basada en la experiencia sobre los aditivos. Gracias de nuevo por tu comentario Yvonne y no dejes de visitarme. Un abrazo, Roger

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  2. Hola Roger, muy curiosos y interesante. Es cierto que por lo general los consumidores no tenemos “ni idea” de lo hay detrás de la transformación de los alimentos y en muchos casos le asignamos por defecto un menor valor al alimento procesado. Pero por la comparación entre los dos productos que mencionas, en ocasiones no tiene mucho sentido llegar de forma precipitada a esa conclusión. Es bueno tener la información de las cosas y con conocimiento los consumidores puedan elegir lo que más nos convenga o guste. Enhorabuena y un abrazo!! Andrea

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    • Hola Andrea, gracias por tu comentario. me quedo especialmente con lo último que dices sobre que el conocimiento del consumidor le ayuda a elegir el producto que le convenga. Ya sabes que a mí me gusta decir siempre que “la información nos hace libres”. Un saludo, Roger

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  3. Estimado Roger,
    Hablando de la fobia a los alimentos procesados, existe dicha fobia algo infundada en otros alimentos, pero en el ambito del zumo es diferente: El consumidor paga mas por un producto que sabe mejor, que huele mejor, y que intuye que es mas sano. En mi opinion, el alimento procesado que sale peor parado de una manipulacion es el jugo de naranja. La vitamina C se evapora en el acto con la pasteurizacion, y debe ser repuesta con acido ascorbico. Eso no es mayor problema, pero sorprende que 1 litro de zumo procesado tenga mas vitamina C que 2.5 kg de naranjas frescas. El problema principal radica en la eliminacion de las encimas durante la pasteurizacion. Esas encimas ayudan al organismo a asimilar la vitamina C, y no hay un sustituto para ellas, a diferencia del acido ascórbico, sustituto de la vitamina C. La consecuencia es que tu organismo absorbe mas vitamina C de un vaso de jugo, incluso exprimido hace horas, que de un litro de jugo pasteurizado. Estas consecuencias de la manipulacion del zumo de naranja no se dan en la manipulacion de otros alimentos como la leche, cuyas vitaminas no se ven afectadas por la pasteurizacion. Pero esa transfobia alimentaria que mencionas no se debe a este asunto, que casi ningun consumidor conoce. En el caso del zumo se debe a la diferencia tan exagerada de sabor y olor de un zumo recien exprimido o un zumo pasteurizado (cualquier tipo). Esa diferencia hace que un consumidor pague mas por litro. En realidad, el consumidor de zumo hacendado no es un aspirante obvio a pagar tanto mas por un zumo recien exprimido. La “pelea” comercial puede estar con los zumos llamados premium que superan los 2 Euros por litro (Granini, Minute Maid, etc…).

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    • Estimado Sergio, Gracias por tu comentario, sin duda todo punto de vista enriquece el debate. Te tengo que dar la razón en que, es un hecho universal el que un alimento que se puede tomar “crudo” en cuanto le das tratamiento térmico sus aspectos sensoriales tienen una merma, pues el calentamiento, hace perder moléculas aromáticas, en especial las de cadena más corta. Esto es un hecho que no da lugar a debate y ocurre en productos como; zumo de naranja, zumo de piña, el de manzana, la cerveza sin pasteurizar, compota de fruta, las gentes de zonas ganaderas dicen que la leche cruda es mucho mejor que la pasterizada (yo no lo puedo confirmar por mi precaución hacia todo lo relacionado con seguridad alimentaria), por todos es sabidos que hay un público que prefiere el queso manchego de leche cruda frente a la pasterizada, es decir, cualquier producto que sufre una cocción tiene una “merma sensorial”. Donde no te puedo dar la razón Sergio, es que un zumo cuando lo pasteurizas su vitamina C dices literalmente que “ se evapora en el acto”, Esto, es totalmente incorrecto y siento decirte que la fuente que utilizas para afirmar esto está equivocada. No se si has podido visitar alguna de las fábricas zumeras que hay en nuestro país, pero actualmente el zumo antes de la pasteurización es desaireado, es el oxígeno disuelto en el zumo el que hace desaparecer la vitamina C durante el almacenamiento posterior, por ello, las tecnologías modernas de pasterización incluyen previamente un desaireado. Llevo unos cuantos años en la industria alimentaria y más de una década un particular produciendo zumos cítricos, y te aseguro, que un zumo de naranja española tras las pasterización y ya en condiciones de almacenamiento aséptico da valores de 480 a 640 mg/L de Vitamina C, ello va a depender de la variedad y del momento de la campaña. Es cierto, que en el mercado se puede encontrar alguna marca cuyo envasador le añade una cantidad adicional de ácido ascórbico lo cual vendrá debidamente detallado en la declaración de ingredientes y en base a tal declaración el consumidor libremente elegirá el producto que desee.
      Un saludo, Roger

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  4. Hola Roger, una vez más muy interesante el artículo. Yo personalmente he comprado el zumo de naranja de tetrabrik que mencionas alguna vez, y la verdad está bastante bien conseguido. No me había parado a pensar nunca qué procesos hay detrás de ese paquete, pero a partir de ahora podré valorarlo más cuando lo compre 😉 .Gracias por el artículo y un abrazo, Ana

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  5. Hola Roger, en primer lugar me gustaría felicitarte por este gran artículo, ya que tratas sobre un tema muy de actualidad y que en ocasiones suscita polémica. En mi opinión, me parece que muchas veces se enfoca de una forma en la que parece que lo “natural” es lo bueno y lo ¨procesado¨es lo malo, y me parece una visión un poco simplista de las cosas, yo pienso firmemente que son dos tipos de productos totalmente complementarios. Creo, y me parece que en esto todos estaremos de acuerdo, de que lo que nos falta hoy en día es tiempo, hay momentos en que los productos procesados nos ofrecen mucha comodidad con la máxima garantía de calidad , pero eso no quiere decir que cuando dispongamos de tranquilidad no hayamos de disfrutar de una comida hecha por nosotros con productos no envasados. Poniendo un ejemplo con lo de los zumos , hay ocasiones en las que no he tenido tiempo de ir a comprar las naranjas y hacerme mi propio zumo en casa , pero no por eso he de privarme de tomar vitamina C, en esos momentos me tomo un zumo envasado con total tranquilidad de que es un producto que cumple la misma función que el zumo exprimido en casa.
    Un abrazo, Roger.

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    • Gracias por escribir Jordi, eso mismo es lo que pretendo trasmitir en este y en otros de mis artículos. Los alimentos procesados son un complemento práctico para cuando nuestro día a día no nos permite comprar y cocinar materiales frescos, y no pasa nada por utilizar este recurso puesto que la legislación europea da sufucientes garantías de seguridad. Un abrazo, Roger

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  6. Hola, creo que la reflexión es muy interesante. Continuamente se buscan supervillanos para culparlos de todos nuestros males y la industria alimentaria suele ser un fijo, la gran mayoría de las veces sin motivo. Esta industria genera un valor evidente al poner a nuestra disposición multitud de productos de calidad a la puerta de nuestra casa en condiciones óptimas para su consumo. Y para ello debe cumplir con regulaciones y normativas muy exigentes, al menos en nuestro país.
    En la cuestión del precio, sin embargo, coincido con Sergio, el zumo recién exprimido es percibido por la mayoría de los consumidores como un mejor producto, sin lugar a duda por su mejor sabor y por eso estamos dispuestos a pagar más por él. No creo que sea un “desprecio” de los consumidores al producto procesado (o al menos no sólo eso), sino que el valor que el consumidor otorga al “no procesado” es mayor por sus características intrínsecas.

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    • Hola Antonio, muchas gracias por tu comentario el cual además comparto en su práctica totalidad. Mi artículo en ningún momento pretende poner en duda el precio del zumo recién exprimido, y tampoco pretendo relativizar la estupenda calidad organoléptica de este producto y menos aún tenía intención de criticar al consumidor que gustosamente quiera pagar un precio más elevado por esta opción. Lo que que yo quiero transmitir es que detrás del zumo en brik de cartón hay un complejísimo proceso industrial que engloba la actividad de la planta de exprimido de fruta, más la de la planta de embotellado con los correspondientes costes de ambas en personal, energía, materiales etc, y que todo ello se traduzca en un precio tan extremadamente bajo (90 cents) del producto envasado. si tenemos en cuenta que el litro de ambos productos parte de 2.50 Kg de naranjas españolas, no parece que el producto en brik de cartón tenga un precio justo para poder soportar todos los costes que hay detrás. Gracias de nuevo y no dejes de visitar este foro. Un saludo, Roger

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  7. Muy interesante , evidentemente es lógico que tendamos a buscar productos cuanto mas naturales mejor pero eso sí, no hay que generalizar, hay opciones envasadas que ofrecen esa comodidad y practicidad muy especialmente cuando se dispone de poco tiempo . un saludo

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  8. Hola Roger,

    Yo también trabajo desde hace años en la industria alimentaria, concretamente en el sector bebidas, y me he encontrado en infinidad de ocasiones con comentarios y posturas contrarias al procesado de alimentados y en general a la industria alimentaria (o siguiendo el título de tu artículo: transfóbicos).

    En mi opinión, la causa principal de esta actitud irracional contraria a la industria es el desconocimiento. Normalmente el hecho de desconocer algo nos incomoda, en cualquier aspecto, pero especialmente en la alimentación, por la importancia obvia que esta tiene en nuestro día a día. Aquí más que nunca se confirma aquello de: ‘el saber tranquiliza’.

    También es cierto que solemos quedarnos con noticias negativas y, en este caso, los transfóbicos suelen defender su postura recordando algún caso de contaminación, fraude o malas prácticas alimentarias. En cambio rara vez se reconocen los avances tecnológicos e innovaciones industriales que nos han proporcionado una comodidad y calidad alimentaria que hace unos años eran impensables.

    La clave está en la información que le llega al consumidor, tanto a través del etiquetado de los alimentos como de cualquier otro medio de información audiovisual. En este aspecto nos queda mucho camino por recorrer.

    Consumidor informado, consumidor tranquilo. A partir de ahí, este decide si lo que más le conviene es un zumo sin pasteurizar que le aguanta un día en la nevera, es más caro pero que sabe mejor; o un zumo pasteurizado que puede guardar durante meses, que le cuesta mucho menos, a cambio de sacrificar ciertas cualidades organolépticas. Nunca antes en la historia hemos tenido tantas opciones donde elegir.

    Saludos,
    Alexis

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  9. Articulo interesante, y muy de acuerdo con los razonamientos, solo un matiz: El procesado de alimentos en general, y en este caso de fruta para la obtención de zumos, en muchos otros casos SI que conlleva una adición de azucares, conservantes, y/o modificaciones importantes del producto. hablo por ejemplo de los néctares, que son agua con porcentajes de zumo menores a un 50% y grandes cantidades de azúcar. Creo que esta diferenciación es importante ya que un zumo directo pasterizado como el de hacendado estaría en mi opinión mas cerca de uno que nos exprimimos en casa, y un néctar estaría bastante distante de un zumo directo, y sin embargo estos dos últimos están dentro del grupo de procesados y por tanto vilipendiados por estas nuevas corrientes de consumo de productos mas naturales/frescos.

    Creo que es importante no generalizar, y analizar y aprender cual es el proceso de transformación de determinado producto para poder tomar una decisión de compra, ya que existen alimentos que están mas o menos “procesados” que otros.

    Respecto al tema del precio, completamente de acuerdo. Sorprende.

    Saludos!

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    • Gracias por tu Aportación José. Te doy toda la razón: un zumo de brik hacendado sería un producto muy próximo al recién exprimido que hacemos en casa y en cambio un Néctar tiene poco que ver. Pero tu mismo lo has dicho “ZUMO” por un lado y “NÉCTAR” por otro, son dos productos DISTINTOS que no hay que confundir. Por el mero hecho de que en el súper haya productos que tengan zumo entre sus ingredientes como es el caso de bebidas refrescantes y néctares no podemos estar siempre planteándonos dudas de si un zumo es 100% zumo u otra cosa. Además, para ello está la legislación de la UE que obliga a declarar todo: es tan sencillo como leer el listado de ingredientes y que cada uno elija lo que le guste.
      No dejes de visitar este foro. Un saludo, Roger

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  10. Pingback: Fruit – juice affair

  11. El dia que las etiquetas de la industria alimentaria sean entendibles para el consumidor y no lo manipulen con propiedades que no tienen y a su vez el consumidor practique estilos de vida saludable se conseguira reducir la prevalencia de la diabetes tipo 2 que actualmente es una pandemia. Solo en Gandia en el 2016 crecio en 1500 personas mas, ya somos 10.500 en una poblacion de 75,000. No dudo que algunos de los productos elaborados sean inocuos pero cuando esta industria crea ambientes obesogenicos y machaca con publicidad y marketing poco etico al consumidor… el resultado es letal. Unos enferman y otros se hacen ricos.

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  12. Hola Toni, muchas gracias por participar de este foro, sin duda todo punto de vista enriquece el debate. Los datos que mencionas de la incidencia de diabetes tipo 2 de Gandía son alarmantes, es muy interesante que tengamos conocimiento de esas cifras. Como bien dices la prevención pasa por reducir el sedentarismo incorporando ejercicio físico a nuestras vidas pero sobre todo alimentándonos bien a ser posible preparando nuestros alimentos en el hogar y que éstos además sean equilibrados tratando de eliminar excesos de grasa, azúcares y sal. No obstante, me parece que hay una excesiva tendencia en la sociedad a eludir responsabilidades individuales y buscar un causante externo a todos los males, en este caso la industria alimentaria. Los alimentos procesados están para una emergencia o eventualidad, si una persona quiere comer bien se prepara la comida de casa. Tampoco vale comer de menú de bar a diario. PERO, si optamos puntualmente por las circunstancias que sea elegir un producto procesados, hoy día disponemos de información suficiente para elegir bien (o lo menos malo). Como comento en mi artículo https://fruitjuiceaffair.com/2015/04/13/origen-alimentos/ nunca antes el consumidor había tenido tanta información en el envase. El nuevo reglamento de etiquetado es muy exigente en cuanto a la declaración de ingredientes, incluso cita tamaños mínimos de letra y obliga a poner en negrita los alérgenos. Además, obliga a declarar el contenido en AZÚCARES de cada producto, así como otros nutrientes. En definitiva, Creo que las personas disponemos de información para elegir mejor la cesta de la compra. Obviamente, quedan cosas por mejorar en las declaraciones de los productos alimentarios, y llegarán, pero ahora mismo los consumidores disponemos de información y por tanto libertad para elegir. Recomiendo la lectura del artículo que menciono. Muchas gracias de nuevo por el comentario. Roger

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