Desmontando mitos y exageraciones vertidas sobre los zumos de frutas

A estas alturas, todos somos conscientes de que los alimentos ultraprocesados que se suelen caracterizar por su elevado contenido en grasas, sal o azúcares no son recomendables como base de una dieta. Especial hincapié han estado haciendo autoridades y expertos sobre el exceso de azúcares en los alimentos y las repercusiones que ello puede traer para la salud.

Hasta aquí el discurso es razonable, moderado y provechoso desde el punto de vista de la salud del consumidor. Pero llega el momento en que los cruzados de la salud ajena y protectores de peligros ocultos tras el envase del alimento apuntan con su mirilla a los zumos de frutas y se los cargan literalmente sin contemplaciones; nunca antes el placentero gesto de empezar el día con una tostadita de aceite de oliva, el vaso de zumo de naranja de 200 mL y un café había sido considerado un acto tan irresponsable para la salud. Pero menos mal que están estos salvadores para desenmascarar a tales malhechores con piel de cordero que utilizan la tierna imagen de una naranja moteada con gotas de rocío para vendernos dentro de  un Tetrabrik algo tan perverso como UN ZUMO DE NARANJA!, Ah canallas!. Sigue leyendo

¿Qué está pasando con los azúcares en las bebidas refrescantes?

Se trata de una realidad consolidada y sin vuelta atrás: los azúcares añadidos en alimentos y bebidas afectan negativamente a varios aspectos de la salud.

Durante los últimos años la OMS ha estado alertando de que la obesidad es un problema de salud pública de importancia mundial. El evidente crecimiento de esta patología y otras asociadas suponen un reto de los sistemas sanitarios de muchos países. Este Organismo hace especial mención a los riesgos que conlleva el consumo de bebidas con elevado contenido de azúcares, pues el aumento del consumo de refrescos está relacionado con una mayor incidencia del síndrome metabólico (ligado al sobrepeso y obesidad) así como resistencia a la insulina causando diabetes. Sigue leyendo