¿Marca blanca o primera marca?

Hace algunos años, a mediados de los 90 con el boom de las “marcas blancas“, marcas de supermercado o como se deberían de denominar “marcas de la distribución”, esta pregunta estaba a la orden del día. Por aquella época los supermercados empezaban a inundarnos con aquellos productos que llevaban por marca el nombre de la propia cadena, eran productos de calidad bastante aceptable, y como guinda eran mucho más baratos que las primeras marcas de siempre. Además (y este fue el principal gancho) estos nuevos alimentos eran fabricados en alguna industria insignia de nuestra localidad o provincia que tenían su marca propia de “toda la vida” y que ahora, además, fabricaba la nueva marca del super. Por tanto, el marketing estaba servido: “es el producto de siempre, pero más barato”.

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