Zumo 100% exprimido Vs. Zumo procedente de concentrado.

Si preguntamos al azar al colectivo de consumidores interesados por los zumos sobre los dos tipos de zumo, un gran número de ellos va a asociar esta pregunta a la famosa publicidad comparativa de Don Simón frente a Minute Maid y Granini. Esta modalidad de publicidad poco habitual impactó en su día a los espectadores con la comparación directa que Don Simón hacía con estos dos pesos pesados del sector, donde ponía de relieve que su producto era un zumo 100% exprimido mientras que Minute Maid y Granini fabricaban zumos y néctares respectivamente procedentes de concentrado. A partir de estos anuncios muchos consumidores empezaron a fijarse en la declaración que aparecía en el lateral del Tetra Brik, incluyendo esta característica entre los aspectos a considerar a la hora de decantarse por uno u otro producto durante la compra, porque a la vista de estos spots publicitarios era evidente que un zumo 100% exprimido era mejor que el zumo procedente de concentrado. Pero, ¿es realmente mejor un zumo 100% exprimido o un zumo procedente de concentrado?, y en tal caso ¿qué beneficios tiene respecto al otro?. Sigue leyendo

Cuando me preguntan qué es un zumo

Años atrás, cuando empecé mi andadura en la industria de zumos, en ocasiones me veía sorprendido por curiosas preguntas, que me formulaba algún que otro conocido. Lo que me sorprendía de las mismas es que por lo general eran bastante repetitivas, como las que presuponían que el zumo es un producto fabricado a partir de numerosos aditivos (“¿A los zumos se les echa aditivos?” o aquellas que ponían en duda la idoneidad de la calidad de la fruta utilizada en la industria (“¿la fruta que se emplea está en buen estado?”).

En el año 2012, en nuestro país se comercializó un total de 1.046 millones de litros de zumos y néctares (Fuente: A.I.J.N.– European Fruity Juice Association. Market report2013). Redondeando los números, esto sería el equivalente a que 1.046 millones de envases entraron en los hogares españoles con lo que concluimos que la incorporación de zumos y néctares a la cesta de la compra forma parte de nuestros hábitos de consumo habituales. A su vez, por extensión, podemos intuir que tras este hábito de consumo tan generalizado se encuentra toda una actividad económica que partiría desde el sector primario (cultivo de cítricos), pasando por la comercialización de la fruta (almacenes de confección y exportación frutícola) y finalmente la industria de transformación de la fruta en zumo que es el sector del cual voy a hablar.

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